A través de la arquitectura alavesa podemos contemplar el paso de los tiempos en el territorio. Desde la propia y variada arquitectura rural -casas, calles, elementos urbanos- hasta las emblemáticas construcciones de torres, casas fuerte, palacios y murallas, que han soportado el devenir de los siglos.

La capital, Vitoria-Gasteiz, se organiza en torno a su casco medieval en el que se observan los vestigios de las desaparecidas murallas.

Conviven numerosas construcciones llenas de historia y vida: la torre de los Hurtado de Anda (s. XIII); la casa torre de Doña Ochanda, la antigua casa de postas El Portalón y la casa del Cordón (segunda mitad del s. XV); la catedral de Santa María (desde finales del s. XIV) y las iglesias de San Miguel, San Vicente y San Pedro (s. XV-XVI); los palacios de Escoriaza-Esquivel, Bendaña, Villa Suso, Gobeo, Guevara y San Juan (primera mitad del s. XVI); y muchas otras edificaciones como los Arquillos y la plaza de España (s. XVIII-XIX) y el teatro Principal y el Parlamento (s. XIX), etc.

Asimismo, la arquitectura actual deja también su huella en la ciudad: el edificio del nuevo Palacio de Justicia, la sede de la Hacienda Foral, la casa consistorial del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, la iglesia de La Coronación, el palacio de la Diputación Foral, las fachadas repletas de románticos miradores en la zona centro, los centros cívicos e instalaciones deportivas, o las nuevas barriadas de la periferia; todo ello da muestra de la previsión urbanística y gusto de los alaveses.

En el resto del territorio, la propuesta arquitectónica es infinita. Como ejemplos, en el valle de Ayala, el palacio de Quejana (s. XIV) exhibe, altivo, el orgullo de sus señores.
Casas, torres y palacios de Respaldiza, Artziniega, Ayala y Llodio trasladan al visitante a la Baja Edad Media y al inicio del Renacimiento.

La torre de los Varona en Villanañe; las torres de Mendoza, Fontecha y Martioda; el palacio de los Lazarraga en Zalduondo; los restos de los castillos, murallas y torres de Bernedo, Salinillas de Buradón, Peñacerrada, Laguardia, Labraza, Antoñana y Guevara; el monasterio de la Encina en Artziniega; el santuario románico de Estíbaliz y la basilíca románica de San Prudencio de Armentia, son algunas referencias arquitectónicas del territorio.