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En el resto del territorio, la propuesta arquitectónica es infinita. Como ejemplos, en el valle de Ayala, el palacio de Quejana (s. XIV) exhibe, altivo, el orgullo de sus señores.
Casas, torres y palacios de Respaldiza, Artziniega, Ayala y Llodio trasladan al visitante a la Baja Edad Media y al inicio del Renacimiento.
La torre de los Varona en Villanañe; las torres de Mendoza, Fontecha y Martioda; el palacio de los Lazarraga en Zalduondo; los restos de los castillos, murallas y torres de Bernedo, Salinillas de Buradón, Peñacerrada, Laguardia, Labraza, Antoñana y Guevara; el monasterio de la Encina en Artziniega; el santuario románico de Estíbaliz y la basilíca románica de San Prudencio de Armentia, son algunas referencias arquitectónicas del territorio.
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