Trabajo: Cese de la relación laboral y prestaciones por desempleo

 

1. Cese de la relación laboral

Cuando un trabajador finaliza su relación laboral, el empresario debe abonar al trabajador el salario de los días trabajados en el mes en que se cesa, las vacaciones no disfrutadas, la parte proporcional de las pagas extraordinarias y, en su caso, las posibles indemnizaciones que puedan corresponderle.

Así el trabajador recibirá el finiquito, un documento en el que figuran todas las cantidades a satisfacer al trabajador y en el que éste manifiesta recibir dichas cantidades sin tener nada más que reclamar al empresario.

A continuación tratamos de resolver las que entendemos como dudas más frecuentes para los ciudadanos cuando cesa la relación laboral diferenciando:

a)    El tratamiento fiscal del finiquito cuando no existe indemnización

b)    El tratamiento fiscal cuando existe indemnización

a) El tratamiento fiscal del finiquito cuando no existe indemnización

En caso de que no exista indemnización, todas las cantidades abonadas en concepto de finiquito constituyen rendimientos de trabajo que deben integrarse en la declaración de Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) del trabajador despedido y que están sujetos a retención.

Asimismo, hay que tener en cuenta que la normativa obliga a calcular un nuevo porcentaje de retención cuando durante el año se produjesen variaciones en la cuantía de las retribuciones, debiendo regularizarse cuando se abonan cantidades en concepto de finiquito.

b) El tratamiento fiscal de las indemnizaciones

Las indemnizaciones por despido o cese del trabajador están exentas en la cuantía prevista con carácter obligatorio en el Estatuto de los Trabajadores. El exceso deberá integrarse en la declaración de IRPF del trabajador y estará sujeto a retención.

Los importes fijados en el Estatuto de los Trabajadores dependen de las causas del cese o despido y de la calificación del mismo. En concreto:

- Extinción del contrato por voluntad del trabajador, motivado por modificaciones sustanciales de las condiciones de trabajo que afecten a jornada, horarios, turnos de trabajo, la cuantía exenta es de 20 días de salario por año de servicio, prorrateándose por meses los períodos de tiempo inferiores a un año, con un máximo de 9 mensualidades.

Sin embargo, en el supuesto de modificación sustancial de las condiciones de trabajo que redunden en perjuicio de su formación profesional o menoscabo de su dignidad o falta de pago o retrasos continuados en el abono del salario pactado, la cuantía exenta es de 33 días de salario por año de servicio, prorrateándose por meses los tiempos inferiores al año, con un límite de 24 mensualidades.
 

- Despido disciplinario por incumplimiento de obligaciones por el trabajador.Se distinguen dos casos:

    - Despido procedente: no existe obligación de indemnizar, así que las cantidades percibidas en este supuesto tributan en su totalidad y están sujetas a la correspondiente retención.

    - Despido improcedente: el Estatuto de los Trabajadores prevé una indemnización de 33 días de salario por año de servicio, prorrateándose por meses los tiempos inferiores al año, con un límite de 24 mensualidades.

- Despido por causas objetivas

    - Expedientes de regulación de empleo (ERE): está prevista una indemnización de 20 días de salario por año de servicio, con un límite de 12 mensualidades, prorrateándose por meses los tiempos inferiores al año.

Sin embargo, la exención fiscal será de 33 días de salario por año de servicio, con un límite de 24 mensualidades cuando los ERE se deban a causas económicas, organizativas, técnicas o de fuerza mayor (es decir, como en los despidos improcedentes).

En el caso de que la indemnización se perciba de forma fraccionada, el contribuyente tributará cuando la suma de las cantidades percibidas supere el límite exento.

A estos efectos, los planes estratégicos de recursos humanos de las Administraciones públicas gozan de la misma exención que los ERE.

    - Ayudas equivalentes a la jubilación anticipada en los procesos de reestructuración: las cantidades percibidas por este concepto no están exentas, ya que no se asimilan a las percibidas en un ERE.

Importante: Para mantener las exenciones antes descritas, el trabajador despedido o cesado no puede ser contratado nuevamente por la misma empresa, ni por una empresa vinculada a ésta, dentro de los tres años naturales siguientes a la efectividad del despido o cese

2. Tributación en el IRPF de los excesos que en su caso se abonen

Régimen general

Como regla general, los excesos sobre los límites exentos y que están sometidos a tributación se califican como renta irregular cuando el período de tiempo trabajado para la empresa es superior a dos años y están sometidos a una reducción en los siguientes términos:

- Cuando el período trabajado para la empresa sea superior a dos años y no exceda de cinco, se aplicará una reducción del 40% sobre las cantidades a declarar.

- Cuando el período trabajado para la empresa sea superior a cinco años, se aplicará una reducción del 50% sobre las cantidades a declarar.

Ahora bien, si la indemnización se fracciona en dos o más períodos impositivos, sólo podrá aplicarse la reducción en el caso de que el cociente resultante de dividir el número de años de generación, computados de fecha a fecha, entre el número de períodos impositivos de fraccionamiento, sea superior a dos o cinco años, respectivamente.

Régimen especial en el caso de los EREs

Las cantidades que pudieran resultar no exentas se integrarán al 70% con el límite anual que resulte de multiplicar el salario mínimo interprofesional por 2,5, con independencia del período de generación.

Esta especialidad, en principio establecida para los complementos salariales percibidos de forma periódica, también se podrá aplicar a las prestaciones percibidas en forma de capital (una única prestación) cuando resulte más favorable para el trabajador que el régimen general.

3. Situaciones especiales: los altos directivos

La totalidad de las indemnizaciones satisfechas al personal de alta dirección están sujetas a tributación, y por lo tanto, a la correspondiente retención.

Ahora bien, en los supuestos en que el ato directivo hubiera estado vinculado anteriormente a la empresa a través de una relación laboral común, desde el punto de vista del Derecho Laboral caben dos posibilidades:

- Que la relación de alta dirección sustituya a la relación laboral común anterior.

- Que la relación laboral común anterior simplemente se suspenda, reanudándose cuando se extinga la relación laboral de carácter especial.

Si estamos ante la segunda posibilidad y también se extingue la relación laboral común, la indemnización por despido improcedente (en la parte correspondiente a la relación laboral común) estará exenta de tributación de acuerdo con lo indicado en el apartado 1b) anterior.

4. Tributación en la situación de desempleo

Las prestaciones de desempleo a cargo del INEM están sujetas al IRPF y deben incluirse en la declaración de IRPF como rendimientos del trabajo.

Sin embargo, el trabajador puede solicitar percibir la prestación por desempleo, en la modalidad de pago único, cuando puede acreditar ante el INEM que va a realizar una actividad profesional:

a)    como trabajador autónomo

b)    como socio trabajador de una cooperativa de trabajo asociado

c)    como socio trabajador de una sociedad que tenga el carácter de laboral

Dicha exención está condicionada al mantenimiento de la acción o participación, o de la actividad, durante el plazo de cinco años.

Cuando un trabajador no tenga derecho a las prestaciones por desempleo (por ejemplo, por no tener cubierto el periodo mínimo de cotización exigido o por agotado las prestaciones por desempleo) y carezca de rentas superiores al 75% del Salario Mínimo Interprofesional, podrá percibir el subsidio por desempleo. Este subsidio se encuentra sujeto a tributación en el IRPF.

Enviar a un amigo
Enviar a un amigoCerrar formulario