Todo el Valle está cubierto de terrazas realizadas con plataformas de estructura de madera, alimentándose las eras así formadas mediante un complejo sistema de canalizaciones de madera. El comercio de la sal adquiere gran relevancia estratégica desde la edad media hasta mediados del siglo XIX, llegando su ámbito de distribución hasta Portugal. Alfonso VII en 1137, establece las bases legales para la explotación de las salinas, primero directamente por la corona y después ya en el siglo XIII, mediante el arrendamiento de las eras a los particulares. Desde finales de los años 60 del siglo XX, se van abandonando progresivamente por falta de rentabilidad llegando a la situación de degradación actual.
Valle Salado de Salinas de Añana